En busca del mundo perdido

LA II REPÚBLICA Y LA GUERRA CIVIL EN VALLECAS (De la euforia a la depresión/represión)

Mayo 4, 2008 · No hay comentarios

I - INTRODUCCIÓN

La II República surge prácticamente como una fiesta tras las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931, en las que los representantes monárquicos pierden en todas las principales ciudades, proclamándose la II República a los dos días, el 14 de abril.

Esta fiesta apenas tuvo continuidad pues casi de inmediato se enfrentó a una serie de graves problemas entre el proletariado y campesinado que exigían reformas urgentes y las clases privilegiadas que ven peligrar su posición, todo eso hace que la vida cotidiana de la II República entre en una espiral de violencia que desemboca fatídicamente en el levantamiento militar que se inicia en Marruecos (Melilla) el 17 de julio de 1936, y que al día siguiente se extiende por toda la península.

Cuando se produce el levantamiento militar una parte considerable del ejército y de los cuerpos de seguridad se suman a él, pero también existe un importante contingente que permanece leal a la República que, unido a la impresionante movilización popular que se produjo en todos los partidos del Frente Popular que se habían estado preparando para esta eventualidad, hace que el mapa de la península quede dividido en dos sectores claramente definidos.

La extraordinaria movilización obrera, unida a una evidente debilidad del gobierno legítimamente elegido, propició que se diese en la zona republicana una situación revolucionaria, donde se veía la ocasión perfecta para implantar todas las reivindicaciones que desde la proclamación de la II República se habían estado solicitando y que no había sido posible llevar a la práctica.

La ola de extremada violencia que se dio en todo el territorio sólo se entiende si se tienen en cuenta la enorme polarización de la sociedad española, uno de cuyos lados era el Frente Popular compuesto por todos los partidos de izquierda, republicanos, socialistas y comunistas y parte de las clases medias y pequeña burguesía, aglutinados en torno a un ideal republicano, popular y antifascista. Y el otro compuesto por el bloque de derechas donde se integran también un conjunto muy heterogéneo de fuerzas como monárquicos, carlistas, tradicionalistas, militares, católicos, terratenientes, fascistas, etc.

La guerra civil española desde el principio se concibió como una guerra de exterminio del oponente, no sólamente había que vencer al contrario, sino también aniquilarlo y para ellos se utilizaron todos los medios al alcance para conseguir el objetivo.

La rebelión militar al igual que la revolución social que se da en el lado republicano, ponen de inmediato en funcionamiento una impresionante estrategia de exterminio en ambos lados.

El propio Franco comentó que “no dudaría en fusilar a media España si tal fuera el precio a pagar para pacificarla”, y matar masivamente campesinos y obreros era el reconocimiento de que la España de orden que buscaban los militares sublevados iba por el camino correcto, al igual que para los revolucionarios el asesinato de clérigos y grupos dominantes era la constancia que el camino hacia la revolución se había iniciado.

Es decir, los asesinatos en la zona rebelde se producen como consecuencia de una decisión fríamente calculada por parte de los mandos militares, apoyados por la Iglesia católica como legitimadora moral de dichas acciones encaminadas a la formación del nuevo estado totalitario basado en el terror. La violencia era un fin en sí mismo, con un absoluto desdén hacia los derechos humanos, una demostración del Estado militar, católico y fascista que se quería implantar, y esta labor de limpieza se prolongaría durante muchos años después de finalizada la guerra para consolidar ese Estado.

Los asesinatos en la zona republicana se producen como consecuencia de la desaparición del Estado incapaz de controlar a los elementos revolucionarios que desde un principio pugnan por hacerse con el control de la situación y de hecho estas ejecuciones sumarias fueron desapareciendo a medida que se fue reconstruyendo el Estado.

Para el caso de Madrid las fases de la represión se pueden dividir en tres grandes períodos:

Una primera fase que transcurre desde el alzamiento militar hasta principios de 1937 donde se da una represión por parte de grupos incontrolados, a pesar que a finales de agosto de 1936 se crearon tribunales populares para juzgar delitos de rebelión, que incorporó elementos de jurisdicción militar así como el “procedimiento sumarísimo” y que poco a poco fueron terminando con la acción de los grupos de incontrolados, acabando las milicias sometidas a la disciplina del ejército.

Una segunda etapa hasta el fin de la guerra de represión controlada por los diferentes tribunales constituidos, que si por un lado evitó sacas y paseos también permitió una creciente actividad de los espías y quintacolumnistas que se organizaban y actuaban con creciente eficacia dentro del sector republicano, motivo por el que en agosto de 1937 se crea el Servicio de Investigación Militar (SIM) dedicado a desenmascarar actividades contra la República, y que resultó bastante efectivo en desarticular numerosas redes de espionaje y sabotaje.

Y un tercer período de represión física, económica e ideológica dirigida hacia la población que había combatido en el bando republicano y que abarca prácticamente desde el final de la guerra hasta final de la década de los cuarenta.

II - LA GUERRA CIVIL EN VALLECAS. LOS PRIMEROS MOMENTOS DEL ALZAMIENTO.

En Vallecas se produce una rápida movilización ya que las organizaciones obreras y sindicales, al igual que en el resto de Madrid, llevaban tiempo temiendo por un levantamiento militar, estas organizaciones rápidamente pasan a ejercer el control de la calle.

El Partido Socialista tenía su sede, desde 1932, en la calle Concordia, 6, donde reside en la actualidad, también existían otras locales de Partidos Republicanos, una en la zona de Doña Carlota y otra en la calle de Peña Prieta.

En Madrid, el pronunciamiento militar no triunfa debido a la división de los militares y a la lealtad del cuerpo de la Guardia de Asalto, así como la rápida movilización de las bases de los partidos políticos y sindicatos.

“En mitad de un película que se estaba ofreciendo en el cine de verano «San Méndez» que estaba en la calle Nicasio Méndez, actual calle de Monte Igueldo, pararon la proyección para comunicar que todos los miembros se los sindicatos y partidos políticos que se presentasen de inmediato en sus respectivas sedes con motivo de organizarse para defender la República” (Angel Llorente).

Los militares sublevados junto con falangistas movilizados, se hicieron fuertes en el cuartel de la Montaña que será tomado al asalto el 20 de julio por militares fieles a la República y obreros armados, ejecutando tras la toma del cuartel a más de un centenar de los sublevados y al propio general Fanjul que tras ser juzgado sería fusilado. En esos primeros momentos, al igual que sucedió durante toda la guerra y en todo el territorio no había sitio para la piedad ni para el perdón. El clima de terror se imponía desde el primer momento.

Desde el momento que se extiende el rumor de la rebelión militar, en aquel caluroso viernes del 17 de julio de 1936, los obreros vallecanos al igual que los de todo el país pensaron que había llegado el momento de la revolución social que tanto habían estado esperando. La gente empezó a salir a la calle y a dirigirse hacia las organizaciones sindicales y políticas a las que pertenecían, sabían que debían permanecer alerta y velar para que ese anhelo tanto tiempo deseado no se les escapase de las manos, obreros, jóvenes estudiantes y mujeres se juntaron alrededor de sus respectivas sedes y alrededor de los cuarteles para exigir armas con las que defender la República. 

En Vallecas existía la Casa del Pueblo del partido socialista en la calle Concordia donde está la actual sede del PSOE, y que fue construida en 1932, y en la misma calle, casi enfrente tenía un local la CNT, en ambos locales funcionaban colegios y servían como lugar de reunión y de actividades para los obreros del Puente de Vallecas. En la calle Puerto Alto había un colegio que pertenecía al Partido Republicano.

“Todo el mundo sabía que iba a producirse el levantamiento, por lo que muchos llevaban días sin dormir en sus casas pendientes de la movilización. En el mejor de los casos, tenían unas cuantas pistolas, pero nada más, sin embargo, aunque estuviesen desarmados, debían permanecer alerta, noche tras noche, durmiendo sobre los bancos de sus secciones locales” (Pedro S.)

Dentro de los planes del alzamiento los dirigentes insurgentes pensaban que en Madrid no triunfaría el alzamiento por lo que los rebeldes tenían que prepararse a resistir en los cuarteles y sitios estratégicos hasta la llegada de los ejércitos nacionales.

“Cuando llegó la guerra nosotros sabíamos que ya sabían que se estaban parapetando en el Alto de los Leones los franquistas, y pasaban mucha munición por aquí por la carretera de Valencia y es que en el Pueblo Vallecas había un polvorín, y de ahí sacaban la munición” (Matilde).

En Vallecas se organizaron rápidamente milicias obreras para organizar las actividades básicas de abastecimiento, se crearon comités en todos los barrios, montando comedores comunales con la comida y utensilios de cocina requisados y se funcionaba mediante vales.

“Aquí cuando estalló la guerra en el convento de frailes que había en la carretera de Valencia (actual Avda. de la Albufera, donde está el Instituto Vallecas I), cuando fuimos nosotros ahí ya no había nada, sólo la cocina. Entonces comenzaron a movilizarse y se preparó para llevar comida a los soldados y se empezó a preparar gente que guisara, con cocineros y cocineras y se recuperaron cacharros. Ese convento quedó como Cuartel General y de allí saldría el batallón 49 que comandaba el Coronel Lacalle, aparte de ese batallón surgieron otros muchos” ( Matilde).

Estas milicias también se encargaron del control y de la represión, ya que difícilmente se veían guardias de asalto ejerciendo tareas de vigilancia ya que los que habían permanecido fieles a la República se centraron en los puntos más estratégicos de la capital. Fueron las milicias obreras las que a partir del 19 de julio empezaron a ejercer la labor de policías, solicitando documentación, realizando registros, incautando vehículos y establecimientos, etc.

Se dieron una serie de detenciones sin apenas control únicamente por la apariencia o testimonio de alguna persona que acusaba a otra, sin que para ellos se tuviesen que demostrar pruebas contra el sospechoso, creando un clima de cierto terror contra cualquier sospechoso de ser contrario, o simplemente poco comprometido, con la República. Este movimiento tremendamente espontáneo de la población no dejaba de ser un tanto caótico, por lo que dentro de estos grupos fue inevitable que se mezclasen individuos más interesados por el pillaje que en la consolidación de la organización de la incipiente revolución.

“Entre las calles de Francisco Iglesias y Emilio Ortuño estaba el convento de las monjas de la “Divina Pastora”, allí si vi yo mucho desorden, se metieron unos cuantos cazurros y los pupitres del colegio los sacaba a quemar y yo les dije -no quemarlos que eso sirve para los niños, sirven para los nuestros, no queméis los libros- y por poco me meten una paliza. Por entonces sólo estaba el convento y dos casas hechas, el resto era campo” (Matilde).

También salieron batallones de voluntarios hacia los frentes de la sierra con el fin de contener el ataque nacionalista, aquí murieron muchos de los mejores y más comprometidos militantes de la zona republicana, pues iban sin ningún tipo de instrucción y apenas organización.

“Miembros de las milicias de Vallecas se fueron para la estación del norte y de allí hacia la sierra, y cuando iban en autobuses que había de dos pisos se los cargaron a todos. Se iba sin ninguna preparación” (Matilde)

III - EL CERCO DE MADRID Y SU REPERCUSIÓN EN VALLECAS

En un primer momento en el que la autoridad del Gobierno prácticamente es inexistente desbordado por la rapidez y la magnitud de los acontecimientos por parte de grupos incontrolados, se producen múltiples detenciones y ajusticiamientos, siendo los principales objetivos los militares antirrepublicanos y el clero, pero también se incluían políticos conservadores, comerciantes, burgueses, católicos, etc. 

“Sacas” (que era el resultado de sacar gente de las cárceles para asesinarlas y que tuvo como escenario principal la cárcel Modelo de Madrid), “paseos” (gente que era asesinada por alguna organización sin ningún tipo de juicio) y las “checas” (eran cárceles improvisadas organizadas por partidos y sindicatos con el objetivo de investigar acciones contra la República y de donde se sacaban a los detenidos para fusilarlos), concentrándose la mayoría de estos ajusticiamientos en los meses de agosto, septiembre, octubre y noviembre de 1936.

Por ejemplo en Madrid entre los meses de agosto y septiembre fueron asesinados aproximadamente el 90% de los religiosos que murieron durante toda la guerra civil y también la mayoría de los militares.

 

Dentro de la destrucción revolucionaria encaminada a terminar con el orden existente fue la Iglesia, y todo lo relacionado con ella, la que sufrió las peores consecuencias, se desató una furiosa persecución hacia lo religioso, curas, frailes y fieles, quema de iglesias y conventos, etc. La población identificaba a la Iglesia como la sustentadora ideológica de los sectores privilegiados, en detrimento de las clases populares, por lo que atacar a la iglesia era atacar a la parte más visible del modelo de Estado que se quería superar.

Así sucedió el 12 de agosto de 1936, donde unos 250 prisioneros, significados derechistas y miembros del clero, procedentes de la Catedral de Jaén que había sido habilitada como cárcel, fueron traídos en tren hasta Madrid. Entre los presos más destacados estaba el obispo de la diócesis de Jaén, Manuel Basulto Jiménez.

La idea de traerlos a Madrid era precisamente la de evitar que éstas personas cayeran en manos de extremistas del campo republicano dispuestos a tomarse la justicia por su mano y de forma sumaria, transportándolos a prisiones de Madrid, pero, al llegar a Vallecas, numerosos milicianos y población civil, se habla de dos mil personas, impidieron que los detenidos llegasen a su destino, apoderándose de los presos, no pudiendo hacer nada la guardia civil que los escoltaba para detener a los asaltantes.

Allí murieron asesinados la mayor parte de los presos, incluyendo al obispo, al deán de la catedral y a la hermana del obispo, de quien se encargó una miliciana apodada la “Pecosa”.

Ante el avance de las tropas nacionalistas, el gobierno huye a Valencia, quedando en Madrid una Junta de Defensa bajo la presidencia del general Miaja. En aquellos días los habitantes de Vallecas, al igual que los de Madrid vivían una situación de peligro constante, las tropas nacionalistas podían entrar en cualquier momento, sobre los tejados sobrevolaban los aviones descargando su munición, la ciudad estaba sitiada y nadie estaba totalmente a salvo de alguna denuncia injustificada que le llevase a juicio ante una checa o bien caer bajo los disparos de los “pacos” francotiradores nacionalistas que actuaban ocultos, se vivía bajo una terrible y constante tensión, a lo que había que unir una creciente dificultad para abastecerse de los recursos más básicos (alimentos, medicinas y ropa de abrigo) que provoca un rápido aumento de los precios.

Cuando se producía alguna situación desesperada, producto de los bombardeos, o ante inminentes ataques de los sublevados, se volvieron a producir sacas de las cárceles y ejecuciones masivas, como fue el caso de los más de dos mil ejecutados en Paracuellos del Jarama que, ante el cerco de las tropas franquistas a Madrid a partir del 6 de noviembre.        

Fueron sacados de las cárceles y ejecutados los días 7 y 8 de noviembre de 1936, sacas que no pararían hasta principios de diciembre, siendo ejecutados unos 2.700 presos y siendo la mitad de ellos militares.

El cerco a Madrid afectó a Vallecas, al igual que a otros barrios de Madrid, acentuándose los bombardeos, el miedo, la escasez de alimentos, etc. y también acentuó las ejecuciones ante el temor que los nacionales tomasen la ciudad.

desde Vallecas se podía oír el ruido de los fusilamientos en el Cerro de la Plata” Angel

“El 6 de noviembre en las inmediaciones del Puente de Vallecas fue abatido un avión enemigo y capturado su piloto, de nacionalidad italiana. El Sol (15-11-1936)

La población civil, articulada a través de los partidos políticos, sindicatos o simplemente a través de organizaciones vecinales, contribuyen a evitar que la capital caiga en manos de las tropas franquistas, así por ejemplo, nos encontramos con la siguiente nota publicitada el periódico “El Liberal”:

“El Comité de casa de la calle de Jaime Vera, número 16 (Puente de Vallecas), viendo la suprema necesidad de hacer frente a la lucha antifascista ha recaudado una gran cantidad de ropa de abrigo para heridos y combatientes, y para hacer frente a los gastos de sostenimiento del S.R.I. ha entregado una importante cantidad suscrita en metálico, con la que se adquirirán medicinas…”

Los frentes estuvieron principalmente en la zona oeste y sur de Madrid, en el año 1936 los combates se dieron principalmente en torno a Ciudad Universitaria, Carabanchel y Usera, y en 1937 en la zona sureste, en la que se denominó como la Batalla del Jarama.

Aquí fueron bastante afectadas las zonas de Entrevías, El Pozo y Villa de Vallecas. El 6 de febrero de 1936 los nacionalistas inician una ofensiva en la zona sureste de Madrid, con el propósito de cortar la carretera de Valencia que servía en enlace con el gobierno instalado en Valencia, y que era una de las principales vías de suministros para el Madrid sitiado y, en definitiva, el contacto con el resto de la zona republicana.

De forma que mantener esa vía de comunicación abierta para los republicanos y cortarla para los nacionalistas se convirtió en uno de los objetivos principales de ambos bandos y eso se dirimió en la batalla del Jarama. Los nacionales atacaron con cinco columnas, compuestas por legionarios y marroquíes, dirigidas por el general Varela, en un frente de unos 16 km.

A toda prisa se reunieron dos comandos de defensa republicanos, el primero pertenecía al ejército de Miaja y estaba dirigido por el comunista Juan Modesto que comandaba la IV División de tropas republicanas, división que estuvo localizada en Vallecas, estando el segundo batallón dirigido por el coronel Burillo que pertenecía al ejército del centro, del general Pozas.

Los nacionales consiguen cruzar el Jarama el 11 de febrero, pero el 16 de febrero las tropas nacionalistas son obligadas a replegarse más allá del Jarama, y al día siguiente son expulsados del tramo que habían conquistado de la carretera de Valencia, por detrás del Manzanares.

Finalmente, a partir del 27 de febrero el frente se estabiliza entre el alto del Pingarrón y San Martín de la Vega, situación que duraría hasta el final de la guerra. Esta larga batalla cuyo frente llegó a las puertas de Vallecas, supuso uno de los peores momentos para el barrio, debido a bombardeos de aviones o baterías y el cañoneo de las tropas franquistas, especialmente para el barrio de Entrevías más próximo a la línea del frente, siendo prácticamente arrasado y teniendo que ser evacuada su población.

“Me acuerdo que en el patio de mi casa, situada en el Puente de Vallecas, había un refugio y cuando sonaba la sirena todos los vecinos nos metíamos dentro o corríamos a dormir en el metro con colchones en el suelo” (Manoli)

 

Asimismo, la zona del Puente de Vallecas se vio afectada por esta batalla, debido a los intensos combates aéreos que se vivieron en esos días y a las baterías antiaéreas de la Legión Cóndor, instaladas en el Cerro de los Ángeles, cayeron muchos proyectiles en diversas partes del barrio. Cayeron bombas en la carretera de Valencia, en la calle Doctor Salgado, etc. Una bomba cayó próxima al metro situado en el Puente de Vallecas, destruyendo parte del túnel, usado como refugio por la población vallecana cuando sonaba la sirena que avisaba de la proximidad de los aviones.

“-Parte de guerra-: Nuestra aviación bombardeó eficazmente las posiciones facciosas de Pinto y Getafe… En Madrid hubo actividad artillera. Las baterías enemigas cañonearon nuestras posiciones de la Casa de Campo, Vallecas y casco de Madrid…” (24 de enero de 1937 El Liberal. Madrid).

“La criminal aviación fascista ha vuelto a actuar sobre Madrid anteanoche. De diez a doce de la noche hizo varias incursiones sobre la capital y arrojó bombas en las calles de Franco Rodríguez, Núñez de Balboa, Pacífico… las víctimas han sido, por fortuna, muy escasas…” (19 de febrero de 1937 El Liberal. Madrid)

Arturo Barea describe los efectos de los bombardeos en la zona de Vallecas:

“En la tarde del 20 de enero, un sólo avión Junkers volando bajito sobre las casuchas de Vallecas, dejó caer un rosario de bombas en una placita donde las mujeres estaban cosiendo al sol y los chicos jugando a su alrededor. Había encontrado al padre de tres niños asesinados allí… La casita del hombre -que era un vendedor ambulante de pescado- había sido destruida por siete bombas pequeñas. La mujer había caído muerta en la puerta con el niño de pecho agarrado al seno. Las dos chicas mayores habían sido muertas en el acto”

A partir de finales de febrero de 1937 el frente de Madrid se estabilizó en torno a un arco que próximo al Manzanares iba desde Pozuelo hasta las proximidades de Vallecas. A partir de aquí la guerra directa no iba a afectar tanto a la población de Vallecas, pero en cambio se acentuó dramáticamente las carencias y privaciones provocadas por la guerra, escasez a la que había que unir la llegada de refugiados huidos ante el avance de las tropas nacionalistas y que apenas encontraban un sitio para refugiarse.

A medida que avanzaba la guerra y la gente se daba cuenta de que cada vez era más difícil ganar la guerra, empezó a cundir el desánimo ante las sucesivas derrotas del ejército republicano y la prolongación del conflicto, lo que hizo que mucha gente fuese adoptando una actitud más pasiva ante el conflicto, olvidando poco a poco el espíritu del ¡no pasarán! que hizo célebre el Madrid de noviembre del 36.

En este ambiente aumentó significativamente la acción de los espías y quintacolumnistas, que no se limitaban únicamente al espionaje, sino que su labor consistía en llevar a cabo todo tipo de acciones destinadas a minar la República, con actos de sabojate en los abastecimientos, en el frente, pasando a la zona nacional personas contrarias a la República que estuviesen en peligro o que fueran reclamadas desde Burgos, captar agentes en puestos estratégicos y propragar rumores que sirvieran para desmoralizar la retaguardia republicana

Al terminar la guerra muchas personas se pudo mostrar el doble juego que habían seguido muchas personas, individuos que habían pasado por fervorosos republicanos se descubrieron como partidarios de los nacionales y también hubo muchos que, para evitar represalias optaron por mostrarse fervorosos admiradores de los franquistas.

Asimismo se descubrió que personas destacadas de partidos políticos de izquierda ocultaron a derechistas o miembros del clero ante el temor de que fueran ejecutados injustamente. En una guerra civil todo es tremendamente contradictorio y confuso, y ese es precisamente el mayor drama de los conflictos civiles.

“Al terminar la guerra se destaparon muchos, que no te lo esperabas, encontrabas a gente con la camisa azul…aquí había unos que les llamábamos “los lecheros” que eran de las Juventudes Socialistas y su padre también del Partido Socialista que tuvieron a una monja en su casa. También Julián Vinagre (concejal socialista en el Ayuntamiento de Vallecas) escondió a una persona de la familia de los Marqueses de Urquijo en su casa…” (Matilde)

IV.- LA REPRESIÓN EN LA POSGUERRA (1939-1950)

A pesar de la aplastante victoria obtenida por las tropas franquistas y la evidente desarticulación de todas las organizaciones comprometidas con la República el nuevo Estado nacionalista pretende hacer inviable cualquier intento de reorganización obrera.

Se inició una implacable represión donde la violencia y el terror se constituyen en los ejes fundamentales para la consolidación del Estado franquista, condenando a los vencidos a una total humillación y marginación en el más amplio sentido de la palabra, marginación social, económica, política, cultural y laboral, produciéndose un fenómeno

de maniquea reinterpretación histórica que ensalza a los vencedores y estigmatiza a los vencidos.

Con el nuevo régimen desaparecen los partidos políticos y sindicatos, aunque algunos de sus miembros traten de continuar en la clandestinidad, surge el partido único bajo la denominación de Falange Española Tradicionalista y de las Junta de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET-JONS), quedando las antiguas sedes de los partidos confiscadas y a disposición del nuevo partido.

 

Finalizada la guerra el destino de los perdedores, podía pasar desde los juicios sumarios y condena a muerte, a los campos de concentración, batallones disciplinarios de soldados trabajadores, colonias penitenciarias, cárceles, etc. En Vallecas, en la calle Picos de Europa, en un antiguo cuartel de la Legión conocido como el «Molinuevo» se instaló un cuartes de la guardia civil cuyo objetivo era el control político de la población que trataba de huir del Madrid nacionalista a través de la carretera de Valencia.

Cualquier persona se podía ver perseguida por un mínima denuncia, necesitando de un aval por parte de alguna persona de confianza del régimen en el que se asegurase que el detenido era inocente y que no había pertenecido a sindicatos o partido político relacionado con la República.

En Vallecas, en la actual Albufera esquina Puerto de Canfranc, había una fábrica de gorras y sombreros de paja y allí se instaló un puesto de control policial-laboral, donde todos aquellos obreros que quisieran obtener trabajo tenían que presentarse allí se querían obtener el visto bueno para poder conseguir un empleo. Por supuesto para muchos vallecanos el pasar por dicho trámite supuso el encarcelamiento.

“Mi hermano fue allí a apuntarse y yo le decía, Juan no vayas que te cogen, más vale que vengan a casa a que te cojan allí… se apuntaban porque los reclamaban, porque era un obrero que iba por trabajo… se tenían que apuntar porque les tenían que hacer el saneamiento. Entonces le pegaron una paliza que le rompieron la mitad de los dientes y luego lo metieron preso en la cárcel de Porlier (Diego de León)” (Matilde).

Para el caso de los habitantes de Vallecas el caso del asesinato del Obispo de Jaén, ocurrido en los primeros días del alzamiento, tuvo enorme importancia, así que por principio a todos los que detenían les acusaban de haber participado en dicho acción.

El acusado tenía que demostrar, cosa que en muchos casos resultaba imposible, que el no había formado parte de la multitud que asaltó el tren.

“…cuando apresaron a mis tres hermanos nos dijeron que teníamos que responder que nosotros no habíamos estado en el tren célebre,… nosotros al empezar la guerra estuvimos en Manzanares (Ciudad Real) a ver la familia de mi padre, así que no pudimos estar allí. En Manzanares salvamos al marido de mi prima cuando unos milicianos fueron a por él, por lo que nos hizo un aval por dos semanas… También el dueño de La Criolla, una bar de Fuencarral al que mi hermano había defendido, nos hizo un aval por tiempo indefinido para los tres hermanos. Y yo llevé todo eso, pedían pena de muerte por los tres, sobre todo por el mayor…” Matilde.

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Historia del Rayo Vallekano

Mayo 4, 2008 · No hay comentarios

HISTORIA CRONOLÓGICA
El Rayo se fundó el 29 de Mayo de 1924 en el domicilio de Doña Prudencia Priego, viuda de Huerta, siendo su primer presidente D. Julián Huerta.

El uniforme original del equipo fue camiseta y pantalón blanco con medias negras y vuelta blanca.

En la temporada 1949/50 se firma un acuerdo de colaboración con el Atlético de Madrid, lo que hace que se cambie el uniforme y se añada a la camiseta una franja diagonal roja, estos colores se han mantenido hasta nuestros días.

*TEMPORADA 1931/32: Se crea la Federación Obrera De Futbol y El Rayo se inscribe en ella, participando en los Campeonatos organizados por esta Federación hasta el inicio de la Guerra Civil.

*TEMPORADA 1939/40: Se reorganiza el Club y se nombra presidente a D. Miguel Rodríguez Alzola.
Este mismo año se inscribe a la Agrupación en la Federación Castellana de Fútbol.
Comienzan las obras del campo denominado en adelante “RODIVAL”.

*TEMPORADA 1947/48: En la Junta celebrada el 13 de noviembre de 1947 se acuerda cambiar el nombre de “A. D. El *Rayo” por el de “A. D. Rayo Vallecano”, añadiendo al escudo el del Ayuntamiento con el previo consentimiento de éste.

*TEMPORADA 1948/49: Se logra el ascenso a 3ª División siendo presidente D. Miguel Rodríguez Alzola y entrenador D. Tomás Rodríguez Rubio.

*TEMPORADA 1951/52: Se firma un acuerdo de ayuda mutua con la A. D. Plus Ultra.

*TEMPORADA 1952/53: Empiezan a disputarse en ya en Vallecas los partidos de 3ª División y algunos del Campeonato de Aficionados.

*TEMPORADA 1953/54: Se juegan los últimos partidos en el histórico “RODIVAL”.

*TEMPORADA 1955/56: Se logra el primer ascenso a 2ª División con Jerónimo Martínez de Presidente y Cándido Manchado de Entrenador.

*TEMPORADA 1956/57: Se inagura el Estadio de Vallecas el 8 de diciembre de 1957 con un amistoso frente al Carioca América de Bello Horizonte, que gana el partido por 0-1.

*TEMPORADA 1964/65: Después de descender a 3ª División en la Temporada 60/61, se logra nuevamente el ascenso a 2ª División. Presidía el Club D. Iván Roiz Morante y entrenaba D. Pedro Eguiluz. En esta temporada fue nombrado Socio de Honor D. Santiago Bernabeu, al que se le impuso la insignia de oro y brillantes del Club.

*TEMPORADA 1972/73: El 15 de octubre de 1972 se juega el último partido en el Estadio de Vallecas: Rayo 2 Baracaldo 2. El 5 de noviembre de 1972 se disputa el primer partido oficial en Vallehermoso.

*TEMPORADA 1973/74: Se celebran las bodas de oro de la Agrupación Deportiva Rayo Vallecano, siendo Presidente D. Marcelino Gil Blazquez y Entrenador D. José Antonio Olmedo.

*TEMPORADA 1975/76: El 6 de mayo de 1976 se inaugura el Nuevo Estadio de Vallecas con el partido Rayo Vallecano - Valladolid. Ganaron los pucelanos por 0-1.

*TEMPORADA 1976/77: Se consigue el primer ascenso a Primera División sin perder ningún partido en el Nuevo Estadio de Vallecas. Siendo Presidente D. Marcelino Gil Blázquez y Entrenador D. Javier García Verdugo.

*TEMPORADA 1977/78: Siendo Entrenador D. Victor Núñez se tiene un magnífico debut en la Primera División. La prensa otrogó al equipo el apelativo de “MATAGIGANTES”.

*TEMPORADA 1979/80: Con el fichaje de Fernando Morena se alcanza la cifra record de 10.000 socios. Presidía el Club D. Francisco Encinas, pero una mala campaña lleva al equipo a 2ª División.

*TEMPORADA 1983/84: Tras una mala temporada se desciende a 2ª División B.

*TEMPORADA 1984/85: Se logra el tercer ascenso a 2ª División siendo Presidente D. Francisco Fontán de la Llave y Entrenador D. Eduardo Caturla.
Durante las dos siguientes temporadas entrenaría al equipo D. Héctor Núñez.

*TEMPORADA 1988/89: Dimite como Presidente D. Francisco Fontán. Se convocan elecciones y las gana D. Pedro García. En esta temporada se logra el ascenso directo a la Primera División siendo Entrenador D. Félix Bardera “Felines”.

*TEMPORADA 1989/90: Se produce un nuevo descenso a 2ª División.

*TEMPORADA 1991/92: El Club se convierte en Sociedad Anónima Deportiva de la mano de D. José María Ruiz Mateos, que se hace cargo del Club en un momento de crisis económica. Se alcanza el ascenso a Primera División siendo Entrenador D. Eusebio Ríos al que sustituye durante la temporada D. José Antonio Camacho.

*TEMPORADA 1993/94: El 12 de enero de 1994 es nombrada Presidenta del Club Dña. Teresa Rivero Sánchez-Romate tras renunciar al cargo su marido D. José María Ruiz Mateos, que sigue siendo accionista mayoritario.
El equipo queda clasificado en el puesto 17 lo que obliga a disputar la permanencia con la S. D. Compostela. En el partido de desempate, en Oviedo, vencen los gallegos por 1-3 y se produce el descenso a 2ª División. Entrenaba al equipo D. David Vidal.

*TEMPORADA 1994/95: El 6 de noviembre de 1994 se nombra entrenador a D. Francisco García “Paquito” tras el cese de D. David Vidal. En la Copa de S.M. El Rey se alcanza la 5ª eliminatoria después de eliminar al Numancia, Andorra, Racing de Santander y Palamós. El equipo cae eliminado a las puertas de la semifinal por el Sporting de Gijón. En liga se consigue el 2º puesto y se logra el cuarto ascenso a Primera División.

*TEMPORADA 1995/96: Se disputa la Promoción con el R.C.D. Mallorca al quedar clasificados en la liga en el puesto 19. En el partido de ida en la isla se pierde 1-0 y el 1 de julio de 1996 se derrota a los mallorquines en Vallecas por 2-0. El equipo se mantiene otra temporada en Primera División. Entrenaron al equipo durante esta temporada D. Pedro Mª Zabalza, D. Francisco Baena, D. Marcos Alonso y D. Fernando Zambrano.

*TEMPORADA 1996/97: Con la liga formada por 22 equipos, se establecen cuatro puestos de descenso directo y uno de promoción para reducir la Primera División a 20 equipos.
Al final de la competición el Rayo ocupa el puesto 18, lo que nuevamente le obliga a disputar la promoción. Por segundo año consecutivo se enfrenta al Mallorca, que esta vez le derrota por el valor doble de los goles (1-0 en la ida y 2-1 en la vuelta). Se produce el descenso a 2ª División. Entrenaron al equipo durante esta temporada D. Francisco García “Paquito”, D. Fernando Zambrano y D. Máximo Hernández.

*TEMPORADA 1997/98:
Con la liga formada por 22 equipos, se establecen cuatro puestos de descenso directo y uno de promoción para reducir la Primera División a 20 equipos.
Al final de la competición el Rayo ocupa el puesto 18, lo que nuevamente le obliga a disputar la promoción. Por segundo año consecutivo se enfrenta al Mallorca, que esta vez le derrota por el valor doble de los goles (1-0 en la ida y 2-1 en la vuelta). Se produce el descenso a 2ª División. Entrenaron al equipo durante esta temporada D. Francisco García “Paquito”, D. Fernando Zambrano y D. Máximo Hernández.

*24-05-1999 : 75º aniversario del Rayo Vallecano

*TEMPORADA 1999/2000:
El Rayo Vallecano es el lider de la 1ª División durante cuatro jornadas

*TEMPORADA 00/01:
El 10-08-2000 Primera participación en competiciones europeas, Ronda Previa de la Copa de la UEFA, Constel-lació Esportiva d’Andorra, 0 - Rayo Vallecano 10. En el global de la eliminatoria el Rayo venció por 16-0. El Molde de Noruega y el Vivorg danés fueron los primeros en ser eliminados por el equipo de Juande. Luego llegó el Lokomotiv de Moscú con el que se empató a cero en la capital moscovita con -17ºC y al que se venció en Madrid por 2-0 con goles de Bolic y Ángel Alcázar. El Girondins de Burdeos cayó en la siguiente ronda y lo hizo con victoria franjirroja en los dos encuentros de la eliminatoria. 4-1 en Madrid y 1-2 en Burdeos con goles de Luis y Bolo. Ya en cuartos fue el Alavés de Vitoria, que luego sería subcampeón, el que eliminó al Rayo en lo que sin duda fue la mejor campaña del Rayo hasta la fecha al llegar también a la misma ronda de cuartos en la Copa de S.M. El Rey

*TEMPORADA 01/02:
Tras un segunda vuelta escepcional de la mano de Gregorio Manzano el Rayo logró la permanencia un año más en la máxima categoría del fútbol español. Se ganaron los últimos cinco partidos del campeonato de forma consecutiva, si bien la nota más triste llegó con la rotura del tendón de Aquiles de Míchel en el encuentro frente al Athletic lo que lo retiró casi un año de los terrenos de juego.

*TEMPORADA 02/03:
Se inicia la cuarta temporada consecutiva del Rayo Vallecano en 1ª División. 19-10-2002 Nuevo record de socios con 11.000 abonados -Finalmente se desciende en Mallorca a Segunda

*TEMPORADA 03/04:
Tras una temporada con Julen Lopetegui, Gustavo Benítez y Txetxu Rojo en el banquillo, ninguno logra el objetivo y el 01-06-2004 llega el segundo descenso a Segunda división “B”.

*TEMPORADA 04/05:
El Rayo es tercero al final de la Liga regular y llega a los play-off de ascenso. Es eliminado por el Real Unión de Irún tras empatar a uno en el Teresa Rivero y caer por uno a cero en el Stadium Gal.

*TEMPORADA 05/06:
Míchel firma el proyecto como entrenador para buscar el ascenso.

*TEMPORADA 06/07:

Pepe Mel se hace cargo del equipo con el objetivo del ascenso a segunda división.  El Rayo tuvo una liga regular perfecta aunque por un pequeño bajón acabo clasificandondose como segundo a los play-offs. En primera ronda se enfrentó al Racing Portuense, club perteneciente a la localidad del Puerto de Santamaría, la primera eliminatoria acabó con un parcial de 4-2 a favor de los vallecanos. En la segunda ronda de play-off, el Rayo Vallecano se enfrentó al Eibar, una eliminatoria entre dos equipos clásicos de la segunda división que buscaban salir del pozo de la segunda división. El parcial de la eliminatoria fue de 2-1 a favor de los eibarreses, finalmente el rayo se quedó a un solo gol del ansiado ascenso. 

 

PRESIDENTES EN LA VIDA DEL RAYO
1924-26 JULIÁN HUERTA PRIEGO
1926-27 JOSÉ MONTOYA ARRIBAS
1927-28 GALO ANDRÉS
1929-30 JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
1930-31 ANASTASIO SÁNCHEZ
1931-36 ANGEL MARTÍNEZ “EL CAFETO”
1939-43 MIGUEL RODRÍGUEZ ALZOLA
1943-46 EZEQUIEL HUERTA PRIEGO
1946-48 JOSÉ RODRÍGUEZ RUBIO
1948-55 MIGUEL RODRÍGUEZ ALZOLA
1955-58 JERÓNIMO MARTÍNEZ FERNÁNDEZ
1958-61 TOMÁS ESTERAS NAVALPOTRO
1961-65 IVÁN ROIZ MORANTE
1965-73 REDRO ROIZ COSSIO
1973-78 MARCELINO GIL BLÁZQUEZ
1978-80 FRANCISCO ENCINAS CARVALLAL
1980-81 LUIS QUER MÉNDEZ
1981-89 FRANCISCO FONTÁN DE LA LLAVE
1989-91 PEDRO GARCÍA JIMÉNEZ
1991-94 JOSÉ MARÍA RUIZ MATEOS
1994-2002 TERESA RIVERO SÁNCHEZ ROMATE

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El Rayo Vallekano ya es de play-off

Mayo 4, 2008 · No hay comentarios

RAYO VALLEKANO 3 - ALCORCÓN 2

 

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